jueves, 9 de julio de 2020

Ejercitación sobre método

Trabajo práctico sobre método


1. Leer el fragmento sobre la investigación Semmelweis tomado del libro de Carl Hempel, Filosofía de la Ciencia Natural.
2. Identificar el método que utiliza, las hipótesis que confirma y las que falsea.
3. Señalar cómo y por qué confirma o falsea las distintas hipótesis.
4. ¿Qué impresión de ciencia ilustra la investigación de Semmelweis, se trata de una ciencia precisa, que posee enunciados o hipótesis definitivas o una ciencia abierta a la corrección y al cambio?

1. Un caso histórico a título de ejemplo:

 Como simple ilustración de algunos aspectos importantes de la investigación científica, parémonos a considerar los trabajos de Semmelweis en relación con la fiebre puerperal. Ignaz Semmelweis, un médico de origen húngaro, realizó esos trabajos entre 1844 y 1848 en el Hospital General de Viena. Como miembro del equipo médico de la Primera División de Maternidad del hospital, Semmelweis se sentía angustiado al ver que una gran proporción de las mujeres que habían dado a luz en esa división contraía una seria y con frecuencia fatal enfermedad conocida como fiebre puerperal o fiebre de post-parto. En 1844, hasta 260, de un total de 3.157 madres de la División Primera -un 8,2 %- murieron de esa enfermedad; en 1845, el índice de muertes era del 6,8 %, y en 1846, del 11,4. Estas cifras eran sumamente alarmantes, porque en la adyacente Segunda División de Maternidad del mismo hospital, en la que se hallaban instaladas casi tantas mujeres como en la Primera, el porcentaje de muertes por fiebre puerperal era mucho más bajo: 2,3, 2,0 y 2,7 en los mismos años. En un libro que escribió más tarde sobre las causas y la prevención de la fiebre puerperal, Semmelweis relata sus esfuerzos por resolver este terrible rompecabezas. Semmelweis empezó por examinar varias explicaciones del fenómeno corrientes en la época; rechazó algunas que se mostraban incompatibles con hechos bien establecidos; a otras las sometió a contrastación. Una opinión ampliamente aceptada atribuía las olas de fiebre puerperal a «influencias epidérmicas», que se describían vagamente como «cambios atmosférico-cósmico-telúricos», que se extendían por distritos- enteros y producían la fiebre puerperal en mujeres que se hallaban de postparto. Pero, ¿cómo -argüía Semmelweis podían esas influencias haber infestado durante años la División Primera y haber respetado la Segunda? Y ¿cómo podía hacerse compatible esta concepción con el hecho de que mientras la fiebre asolaba el hospital, apenas se producía caso alguno en la ciudad de Viena o sus alrededores? Una epidemia de verdad, como el cólera, no sería tan selectiva. Finalmente, Semmelweis señala que algunas de las mujeres internadas en la División Primera que vivían lejos del hospital se habían visto sorprendidas por los dolores de parto cuando iban de camino, y habían dado a luz en la calle; sin embargo, a pesar de estas condiciones adversas, el porcentaje de muertes por fiebre puerperal entre estos casos de «parto callejero» era más bajo que el de la División Primera. Según otra opinión, una causa de mortandad en la División Primera. era el hacinamiento. Pero Semmelweis señala que de hecho el hacinamiento era mayor en la División Segunda, en parte como consecuencia de los esfuerzos desesperados de las pacientes para evitar que las ingresaran en la tristemente célebre División Primera Semmelweis descartó asimismo dos conjeturas similares haciendo notar que no había diferencias entre las dos divisiones en lo que se refería a la dieta y al cuidado general de las pacientes. En 1846, una comisión designada para investigar el asunto atribuyó la frecuencia de la enfermedad en la Disión Primera a las lesiones producidas por los reconocimientos poco cuidadosos a que sometían a las pacientes los estudiantes de medicina, todos los cuales realizaban sus prácticas de obstetricia en esta División. Semmelweis señala, para refutar esta opinión, que (a) las lesiones producidas naturalmente en el proceso del parto son mucho mayores que las que pudiera producir un examen poco cuidadoso; (b) las comadronas que recibían enseñanzas en la División Segunda reconocían a sus pacientes de modo muy análogo, sin por ello producir los mismos efectos; (c) cuando, respondiendo al informe de la comisión, se redujo a la mitad el número de estudiantes y se restringió al mínimo el reconocimiento de las mujeres por parte de ellos, la ortalidad, después de un breve descenso, alcanzó sus cotas más altas. Se acudió a varias explicaciones psicológicas. Una de ellas hacía notar que la División Primera estaba organizada de tal modo que un sacerdote que portaba los últimos auxilios a una moribunda tenía que pasar por cinco salas antes de llegar a la enfermería: se sostenía que la aparición del sacerdote, precedido por un acólito que hacía sonar una campanilla, producía un efecto terrorífico y debilitante en las pacientes de las salas y las hacía así más propicias a contraer la fiebre puerperal. En la División Segunda no se daba este factor adverso, porque el sacerdote tenía acceso directo a la enfermería. Semmelweis decidió someter a prueba esta suposición. Convenció al sacerdote de que debía dar un rodeo y suprimir el toque de campanilla para conseguir que llegara a la habitación de la enferma en silencio y sin ser observado. Pero la mortalidad no decreció en la División Primera. A Semmelweis se le ocurrió una nueva idea: las mujeres, en la División Primera, yacían de espaldas; en la Segunda, de lado. Aunque esta circunstancia le parecía irrelevante, decidió, aferrándose a un clavo ardiendo, probar a ver sí la diferencia de posición resultaba significativa. Hizo, pues, que las mujeres internadas en la División Primera se acostaran de lado, pero, una vez más, la mortalidad continuó. Finalmente, en 1847, la casualidad dio a Semmelweis la clave para la solución del problema. Un colega suyo, Kolletschka, recibió una herida penetrante en un dedo, producida por el escalpelo de un estudiante con el que estaba realizando una autopsia, y murió después de una agonía durante la cual mostró los mismos síntomas que Semmelweis había observado en las víctimas de la fiebre puerperal. Aunque por esa época no se había descubierto todavía el papel de los microorganismos en ese tipo de infecciones, Semmelweis comprendió que la «materia cadavérica» que el escalpelo del estudiante había introducido en la corriente sanguínea de Kolletschka había sido la causa de la fatal enfermedad de su colega, y las semejanzas entre el curso de la dolencia de Kolletschka y el de las mujeres de su clínica llevó a Semmelweis a la conclusión de que sus pacientes habían muerto por un envenenamiento de la sangre del mismo tipo: él, sus colegas y los estudiantes de medicina habían sido los portadores de la materia infecciosa, porque él y su equipo solían llegar a las salas inmediatamente después de realizar disecciones en la sala de autopsias, y reconocían a las parturientas después de haberse lavado las manos sólo de un modo superficial, de modo que éstas conservaban a menudo un característico olor a suciedad. Una vez más, Semmelweis puso a prueba esta posibilidad. Argumentaba él que si la suposición fuera correcta, entonces se podría prevenir la fiebre puerperal destruyendo químicamente el material infeccioso adherido a las manos. Dictó, por tanto, una orden por la que se exigía a todos los estudiantes de medicina que se lavaran las manos con una solución de cal clorurada antes de reconocer a ninguna enferma. La mortalidad puerperal comenzó a decrecer, y en el año 1848 descendió hasta el 1,27 % en la División Primera, frente al 1,33 de la Segunda. En apoyo de su idea, o, como también diremos, de su hipótesis, Semmelweis hace notar además que con ella se explica el hecho de que la mortalidad en la División Segunda fuera mucho más baja: en ésta las pacientes estaban atendidas por comadronas, en cuya preparación no estaban incluidas las prácticas de anatomía mediante la disección de cadáveres. La hipótesis explicaba también el hecho de que la mortalidad fuera menor entre los casos de «parto callejero»: a las mujeres que Regaban con el niño en brazos casi nunca se las sometía a reconocimiento después de su ingreso, y de este modo tenían mayores posibilidades de escapar a la infección. Así mismo, la hipótesis daba cuenta del hecho de que todos los recién nacidos que habían contraído la fiebre puerperal fueran hijos de madres que habían contraído la enfermedad durante el parto; porque en ese caso la infección se le podía transmitir al niño antes de su nacimiento, a través de la corriente sanguínea común de madre e hijo, lo cual, en cambio, resultaba imposible cuando la madre estaba sana. Posteriores experiencias clínicas llevaron pronto a Semmelweis a ampliar su hipótesis. En una ocasión, por ejemplo, él y sus colaboradores, después de haberse desinfectado cuidadosamente las manos, examinaron primero a una parturienta aquejada de cáncer cervical ulcerado; procedieron luego a examinar a otras doce mujeres de la misma sala, después de un lavado rutinario, sin desinfectarse de nuevo. Once de las doce pacientes murieron de fiebre puerperal. Semmelweis llegó a la conclusión de que la fiebre puerperal podía ser producida no sólo por materia cadavérica, sino también por «materia pútrida procedente de organismos vivos».

domingo, 5 de julio de 2020

Calendario general, parcial programado para la semana del 20 al 27 de julio


Pequeña agenda


La semana del 6-11 veremos método.

La semana del 13-18 será para las dudas que tengan.
La semana del lunes 20 - lunes 27, parcial virtual: el lunes 20 subiré las consignas y tendrán una semana para enviármelo por mail: alciracuccia@gmail.com

Lógica y Método

    Aquí les subo el libro de Chalmers, ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?
Les pido que lean los capítulos 1, 2 y 3.
El lunes y el viernes vamos a trabajar con ellos.

Audios sobre Método:

lunes, 29 de junio de 2020

Ejercicios de falacias no formales para el viernes 3 de julio

Reconocer las falacias (puede haber ejemplos que no sean falacias)

a. Todos los hombres son racionales. Las mujeres no son hombres, por lo tanto, las mujeres no son racionales.

b. Diálogo entre tres ladrones en torno a un tesoro.
Quien reparte las monedas habla primero:
- Una para vos, otra para vos, dos para mi.
Y repite:
- Una para vos, otra para vos, tres para mi.
Uno de los otros dos ladrones pregunta:
- ¿Porqué vos tenés más monedas que nosotros?
- Porque soy el jefe.
- Y ¿por qué sos el jefe?
- Porque tengo más monedas.

c. Dios no existe pues nadie ha podido demostrarlo.

d. Es inocente, porque no se pudo demostrar su culpabilidad y si no se puede demostrar que una persona es culpable, entonces en inocente.

e. Ford K, el auto más vendido.

f. Debe ser un buen presidente, ganó con el 80% de los votos.

g. Los especialistas aseguran que para mantener la salud y la juventud no conviene despertar antes de las 10hs.

h. Presumo que todos entendieron porque nadie preguntó.

i. “Los contagios aumentaron exponencialmente después de la manifestación del 8M, luego ésta es la causa de los contagios”

j. El nuevo vecino no es una persona confiable para cuidar a su hijo. Tiene muchos amigos travestis.

k. “Es momento de apoyar las decisiones del gobierno argentino, por lo tanto hay que apoyar al gobierno”

l. “Cómo va a denunciar un crimen si el cometió delito de estafa”

m. “ Fortalecer las comunidades autónomas es fortalecer el Estado porque forman parte de él y la fortaleza de cada parte lo es de su conjunto”

n. En el caso “caso Carrasco” soldados que debían declara reconocieron que un superior les había recomendado: “Declaren cortito y sencillo. El que tare mucho se va a tener que quedar en el cuartel y no sale de franco”



2. Inventar o bien buscar un ejemplo para cada tipo

AD HOMINEM
AD VERECUNDIAM O APELACIÓN A LA AUTORIDAD
APELACIÓN A LA MULTITUD
AD IGNORANTIAM
AD MISERICORDIAM
AD BACULUM O APELACIÓN A LA FUERZA
CAUSA FALSA
EQUÍVOCO
COMPOSICIÓN Y DIVISIÓN
PETICIÓN DE PRINCIPIO



FALACIAS NO FORMALES

Falacias no formales:


Irving Copi, en su ya clásico libro Introducción a la lógica, considera que una falacia no formal es un argumento inválido con fuerza persuasiva e intención de engaño. Y divide las falacias no formales en falacias de inatinencia y falacias de ambigüedad.



I. FALACIAS DE INATINENCIA


1. ARGUMENTO CONTRA LA PERSONA, AD HOMINEM

La falacia consiste en atacar a la persona que sostiene determinada idea u opinión en vez de tratar de refutar la verdad de su opinión o idea.

Charles S. Peirce, semiólogo y filósofo norteamericano, fundador de la teoría triádica del signo, fue refutado en cierta ocasión por un colega en cuanto a sus aportes a la semiótica por el hecho de que era alcohólico. Claramente, la condición personal de alcohólico no tiene conexión alguna con lo que sostenía en sus desarrollos teóricos. Se pretendió deslegitimar lo que decía la persona deslegitimando a la persona misma.

Algunos casos emblemáticos y por todos conocidos:

“Vos no podés hablar de fútbol porque sos mujer”

“Los maestros siempre van a estar interesados en aumentar su sueldo”

Si buscamos en nuestra experiencia vamos a encontrar que hay casos de falacia contra la persona que son más aceptados que otros que tiene que ver con prejuicios muy arraigado o naturalizados.


2. APELACIÓN A LA AUTORIDAD, AD VERECUNDIAM

Esta falacia consiste en justificar determinada opinión a partir de una autoridad y sin aportar más evidencias.

Ejemplos clásicos se encuentran en la educación de los niños. No solemos siempre responder al pedido de explicación o a los ¿por qué? de los niño. Y parece que siempre llega, lamentablemente, el momento de esta falacia que consiste en responder “Hay que lavarse las manos porque lo digo” sin dar más explicaciones. Aquí el “yo” funciona como autoridad pretendidamente suficiente.

Otros casos muy recurrentes consisten en el uso del prestigio alguien en un determinado campo en otro campo que no es pertinente.

Ejemplo, un deportista famoso hablando de salud.


3. APELACIÓN A LA MULTITUD, AD POPULUM

El político que hace su campaña electoral argumenta que él debe recibir nuestros votos porque “todo el mundo” vota por él. Se nos dice que tal o cual marca de alimentos, o de cigarrillos, o de automóviles es la mejor porque es la que más se vende en el país. Una cierta creencia debe ser verdadera porque todos creen en ella.


4. ARGUMENTO DE LAS RAZONES EN CONTRARIO, AD IGNORANTIAM

El ejemplo clásico, es “Todos son inocentes hasta demostrar lo contrario”. Se comete cuando se sostiene que una conclusión es verdadera simplemente sobre la base de que no se ha demostrado su falsedad, o que es falsa porque no se ha demostrado su verdad.


5. APELACIÓN A LA PIEDAD, AD MISERICORDIAM

La falacia resulta de apelar a la piedad para conseguir que se acepte una determinada conclusión.

Un ejemplo que es frecuente en la relación docente-alumno al momento del examen: “Por favor, profesor, tenga en cuenta que trabajo todo el día y además debo cuidar a mis 8 hijes...”


6. APELACIÓN A LA FUERZA, AD BACULUM

Semejante a la falacia de autoridad pero con el agregado de la amenaza. Esta vez se trata de una autoridad que obliga a aceptar sus condiciones bajo una amenaza no explícita, sino implícita.

Ejemplo: “Señora, estamos en cuarentena, usted debe abandonar la plaza”


II. FALACIAS DE AMBIGÜEDAD


7. SUCESIÓN TEMPORAL ( DE CAUSA FALSA)

Esta falacia se comete cuando inferimos que un acontecimiento es la causa de otro simplemente sobre la base de que el primero es anterior al segundo o de que ambos son simultáneos y, sin embrago, la mera coincidencia o sucesión temporal no basta para establecer ninguna conexión causal.

Ejemplo: cada vez que veo un relámpago, al ratito oigo un trueno. Evidentemente, los

truenos son causados por los relámpagos.


8. EQUÍVOCO

Aquí la falacia se produce por el uso abusivo de la polisemia de las palabras.

Ejemplo: Todos los hombres son racionales. Las mujeres no son hombres, las mujeres no son racionales.

Este razonamiento es falaz porque usa la palabra hombre en dos sentidos distintos. Hombre como ser humano y luego hombre como nombrado el género.


COMPOSICIÓN Y DIVISIÓN

Estos dos tipos de falacia son cada uno el inverso del otro.


9. COMPOSICIÓN

Supone atribuir las propiedades de la parte al todo, es decir, componer.

Ejemplo: los ingredientes son deliciosos, la salsa debe ser deliciosa.


10. DIVISIÓN

La falacia de división es simplemente la inversa de la falacia de composición, es decir en este caso se trata de ir del todo a las partes.

Por ejemplo:

La Universidad de Buenos Aires es una excelente universidad, todos sus docentes y estudiante son excelentes.


11. PETICIÓN DE PRINCIPIO

Supone repetir en la conclusión lo afirmado en las premisas, produciendo un círculo vicioso.

El ejemplo clásico es:

Yo siempre digo la verdad.

Por lo tanto, yo nunca miento.


Audio sobre los ejercicios de razonamiento

https://www.google.com/url?q=https%3A%2F%2Fs.amsu.ng%2FDP2lxV2XTq2N&sa=D&sntz=1&usg=AFQjCNGx8ahz7OJcm7T8ORu_IHNc1y7iMQ